Las «mesas o tablas» calcareníticas de Carmona a Alcalá de Guadaira fueron intensamente minadas desde antiguo para favorecer el alumbramiento de aguas. Bajo la actual población de Alcalá de Guadaira existe una laberíntica red de minas de agua, de casi 9 km de longitud, uno de cuyos nacimientos más ricos corresponde a éste de la Mina de Santa Lucía. Desde época romana, y hasta finales del s. XIX, estas minas de agua constituyeron parte del abastecimiento a Sevilla, donde el agua iba a través del conocido canal-acueducto de los «Caños de Carmona», denominado así porque hacía su entrada a Sevilla por la antigua Puerta de Carmona. Dichas galerías se han utilizado para abastecimiento de agua hasta 1988, de ahí el buen estado de conservación de las mismas. En su interior se encuentran los restos de dos antiguos molinos subterráneos, una verdadera singularidad de este tipo de ingenios hidráulicos.