Se halla en el parque del manantial del Ojo. Ya se conocían esas aguas desde mediados del s. XV, donde en un mapa de la época se cita el lugar de Xilena, de cierta importancia estratégica por ser el último abrevadero para las caballerías en el Camino Real de Granada, antes de llegar a la frontera. Alrededor del manantial se dispondrían casas dispersas, ocupadas por una población agroganadera, que también suministraría servicios a los viajeros del citado Camino Real. Las aguas del manantial del «Ojo de Gilena» eran utilizadas también para mover los molinos de harina que construyeron los árabes a lo largo de la ribera, siendo muy apreciados después de la reconquista. En la actualidad el manantial se encuentra regulado por sondeos que han disminuido de forma considerable su aforo, hasta prácticamente secarlo.