Los nacimientos del río Alhama se hallan recostados en la falda septentrional de la Sierra de Játar, en un lugar de recóndito y tortuoso acceso, junto a los cortijos del Nacimiento. El agua brota por diferentes lugares, de unos mármoles alpujárrides, dando caudal permanente al río. Gracias a estas frías y purísimas aguas de montaña mantiene una abundante y selecta población de trucha común, así como un valioso ecosistema de ribera, abundante en fauna y flora. Las aguas son retenidas más abajo por una presa de derivación, rica en avifauna, que las transporta al vecino embalse de los Bermejales.