Este pilar se encuantra al pie de la antigua carretera nacional de Granada a la costa, una vez pasado el puente sobre el río Dúrcal.
El pilar está adosado a un elegante frontis blanqueado, en una zona de densa y fresca arboleda, lugar de parada casi obligada por los antiguos usuarios de la referida carretera (al igual que ocurría con otro manantial clásico, el del Miriñaque). Quedó relegado con un nuevo trazado, pero no olvidado, con gran número de devotos y nostálgicos de sus puras y frescas aguas, como lo atestiguan las placas adosadas a su frontis.