Se encuentra junto a la carretera que va de la localidad de Galera al Cortijo del Cura (a la parte izquierda y junto a un bosque de álamos blancos). El manantial es sulfuroso, por lo que huele moderadamente a «huevos podridos», de ahí su nombre, común, por otra parte, al de otras surgencias de ese tipo de Andalucía. Al salir, deja una típica pátina de color blanco lechoso. Sus aguas son apreciadas para la curación de ciertas afecciones estomacales y cutáneas, por lo que mantiene una nutrida peña de devotos entre las gentes de la comarca.