La fuente se encuentra a la salida de la localidad de Loja en dirección a Málaga, por la antigua carretera nacional. Actualmente se halla sumida en un completo abandono y afeada por casetas, gomas y cajas de registro. Tuvo un pasado glorioso, con aguas que gozaron de gran predicamento como medicinales (de ahí su nombre). Su fama hizo que se construyera la fuente a finales del s. XVI, de estilo manierista. Durante el s. XVII se construyeron los baños, uno para mujeres y otro para hombres, debido a la gran confluencia de personas que asistían para probar sus propiedades. Las aguas llegaron incluso a ser envasadas en cántaras lacradas para abastecimiento de la corte de Felipe IV en Madrid (s. XVI). Fruto de su gloria fue su noble y rica ornamentación, con un monumental frontis rematado con el escudo de Felipe II. A ambos lados del manantial (protegido por una artistica verja de hierro) quedan los restos de sendos baños, uno para hombres y otro de mujeres. Su valor histórico, cultural y arquitectónico bien merecerían un mayor nivel de protección y conservación de un elemento tan valioso y singular