A este manantial se accede desde la carretera comarcal de Villanueva del Trabuco al puerto de los Alazores, tras tomar un carril a la derecha pasado el puente sobre el río Guadalhorce. También se le conoce con el nombre del Higueral. Sin lugar a dudas, es el más espectacular de los numerosos manantiales de Villanueva del Trabuco, en gran parte debido al excelente tratamiento de la surgencia, cuyas aguas son aliviadas por 100 caños repartidos a varios niveles, lo que multiplica la sensación del caudal surgente.
La obra de adecuación se realizó a mediados de los años 80 del siglo pasado, siendo alcalde don J. A. Arjona Bautista. Es un manantial típicamente kárstico, con bruscos cambios de caudal, en relación directa con la pluviometría; tras periodos secos y en estiaje es habitual verlo agotado. Parte de sus aguas son derivadas para abastecer a la población de Villanueva del Trabuco. Su visita en aguas altas (primavera) es todo un espectáculo y deleite para los sentidos. Por resolución del BOJA de 13 de enero de 2012 fue declarado el paraje como Monumento Natural, declaración que vino a coincidir prácticamente con una polémica y discutible adecuación recreativa del entorno.
Muy cerca, siguiendo el camino hacia el oeste, se encuentra el manantial de la Higuerilla que abastece a Villanueva del Trabuco.