Está situada a las afueras del pueblo, al final de la calle Salvador Márquez, justo donde comienza el Camino a Cartajima. Se encuentra en el muro de contención del camino, en el que se ubica una puerta enrejada, enmarcada con ladrillos; posee un cristal que permite ver el interior; un pilón que recoge el agua que mana de dos caños. La salida al exterior de ese agua se regula con un grifo. Lleva dos años seca, según comentarios de la gente del pueblo.