Esta enorme alfaguara se encuentra en la parte baja del pueblo, junto al cauce del Arroyo de la Fuente, más o menos frente a los lavaderos públicos. Al verla por primera vez, podemos tener la impresión de que estamos ante una gran sima excavada en roca caliza, de unos 15 metros de diámetro y otros tantos de profundidad pero la realidad es que, en años de lluvias extraordinarias, surge un ingente caudal de agua que, borboteando, vierte sobre el arroyo; aunque no sea un hecho común, existe documentación gráfica que ha registrado este fenómeno. Incluso hay quien dice que, con el agua, ha visto salir troncos de árboles. Aunque actualmente el acceso al interior está restringido -lo impide una alambrada que rodea la sima-, los que han bajado hasta el fondo cuentan que dentro hay una sala ocupada por un lago.