Es una de las fuentes rurales de la montaña malagueña de más bella factura, en la que destaca la sobriedad de las líneas y el esmero de la construcción. Sobre un plinto que nivela el terreno, se levanta un pilón rectangular, de unos 3 m de largo por 1,80 de ancho, que ha sido realizado con grandes losas de caliza que presentan dos características: todas tienen idéntica altura -45 cm.- y grosor -20 cm.-; las losas están unidas entre sí por argamasa y grapas de hierro; las aristas vivas se eliminaron con el correspondiente achaflanado. El frontal también se construyó en una losa de caliza y tiene un perfil mixtilíneo; en el centro se lee la fecha de construcción: 1909.
El agua era traída mediante un canal de unos 10 m de longitud. Debido al abandono, en la actualidad, el agua no llega a la fuente; por una zanja lateral se escapa el caudal de la surgencia y se une a otras de la zona, vertiendo directamente al arroyo. De acceso complicado, quizás lo más cómodo sea hacerlo por el carril privado del Cortijo de los Manaderos, cuyo comienzo se ubica entre los km 10 y 11 de la carretera que une Ronda con Marbella.