Ubicado bajo las paredes del travertino de Alpandeire, al igual que otros más, este venero se localiza tan cerca del manantial de los Bancales que casi podría decirse que sus aguas son las mismas; asímismo, el nacimiento se localiza bajo el muro de contención de una de las terrazas cultivadas que tanto proliferan en este paraje, medio oculto por las hierbas altas. Sólo la limpieza periódica de la parcela permite su visualización. El pequeño reguero se pierde ladera abajo.