También es conocida como Fuente Nueva. El acceso no es complicado y para llegar a ella hay que situarse en la parte baja de la población, en la plaza de Fray Leopoldo, y tomar el camino que lleva a La Pasaílla. El sendero, que está perfectamente empedrado en muchos tramos, desciende rápidamente; en una de las curvas seguiremos por un ramal que se aparta a la izquierda y nos llevará a nuestro destino tras atravesar, en raudo descenso, un frondoso bosque de encinas, chaparros y olivos. La fuente, que al parecer data del siglo XVII, se ubica en la margen izquierda del arroyo; el punto de surgencia está protegido por una puerta metálica cerrada con un candado, en cuya base un minúsculo agujero deja salir unas gotas de agua que acaban en una pequeña pileta. Debajo de la puerta, incrustado en el muro, un grifo permite obtener agua, de la que se dice que tiene fama de abrir el apetito.