La encontraremos sin problemas en la parte alta de la población, ya en las afueras pero a no mucha distancia de las últimas casas, junto a un lado del carril que se dirige hacia las Hazuelas o a Algatocín; además, están las señales del sendero balizado PR-A 236, que une al último pueblo con Benarrabá. Es otra de las fuentes de las que se tiene conocimiento desde antiguo, al menos de época medieval pues se cree que era de las que abastecían al vecindario. Aún hoy día, hay vecinos que se acercan a ella debido, sobre todo, a la frescura del agua. Dispone de un frontal enorme, encalado, que cumple funciones de muro de contención; un pilar rectangular almacena el agua que le llega desde el punto de surgencia, situado varios metros por encima. El líquido sobrante pasa por debajo del carril y llena un pequeño aljibe desde el que, mediante varias tuberías de goma, se distribuye por las fincas aledañas.