A mitad de camino entre Teba y Cañete la Real destaca un solitario cerrete cuyas rocas calizas parecen flotar sobre las arcillas y las areniscas del entorno. En la vertiente norte de este cerro, llamado de la Lentejuela, existen al menos un par de manantiales y éste del Pilarejo es uno de ellos. Consta de un gran pilón-abrevadero rectangular, de unos 10 metros de longitud, construído con lajas de roca caliza; el frontal es triangular. A pocos metros de distancia, a ras de suelo, existen otras 4 piletas, también de caliza, de las que dos están enterradas. El punto donde brota el agua, junto al pilón-abrevadero, está protegido por una caseta.