Constituía uno de los centros de reunión para las mujeres que diariamente se reunían en las tareas de higiene.
Abastecido por el agua, que de forma natural, brota por los caños de la fuente de San Antonio, el lavadero de el Contador, hace de paso al agua que posteriormente se almacenaba en una pequeña balsa para el uso de riego de los huertos y bancales.