El caudal de este manantial, incrementado con los de los manantiales de Torre Atalaya y del Arroyo de la Culebra, abasteció a Málaga durante varios siglos. La documentación existente señala que las obras para llevar el agua a la ciudad comenzaron en 1532 y finalizaron hacia 1556. El manantial que nos ocupa está situado junto al arroyo de Teatinos; se accede a la mina que lo capta por una estrecha escalera de 34 peldaños que conduce a una rotonda en la que desemboca una galería de 26 m. En el suelo de ésta, un canal recoge el agua que mana de los mechinales existente a ambos lados de la galería y del receptáculo situado al final. El caudal más el de los otros dos manantiales citados -se calcula que entre 17 y 20 l/s-, era conducido mediante acueductos, puentes, tuberías de barro, alcubillas y un sifón para cruzar el río Guadalmedina hasta el centro de la ciudad, desde donde era distribuída por las distintas fuentes. Dos elementos de esta infraestructura destacan: la Fuente de Génova (siglo XVI) y la Alcubilla de la Avenida del Dr. Gálvez Ginachero. El abandono provocó que a inicios del siglo XX dejara de suministrar agua a Málaga.