Este manantial, a pesar de su escasísimo caudal, permite la existencia de un auténtico vergel gracias al aprovechamiento de sus aguas. Para ello, con el objetivo de cumplir las funciones de aljibe, se ha construído un pozo, con sus paredes interiores forradas con rocas calizas de los alrededores; tiene un desagüe que vierte a una pequeña pileta triangular que, al día de hoy, está abandonada y en mal estado. Por medio del correspondiente tubo se extrae el agua directamente del pozo y, por gravedad, se distribuye por la parcela aledaña, en la que crece gran variedad de vegetales y árboles frutales. El venero está en terrenos privados, debidamente vallados, lo que hace conveniente solicitar permiso si queremos visitarlo. Para llegar a él hay que tomar el camino que lleva a Los Huertos pasando por la Era del Puerto; aquí nace la senda que conduce -entre olivos- a nuestro destino.