Este barranco cuenta con pequeños aportes que brotan principalmente de rocas carbonatadas, y discurren por su lecho hasta el río Monachil. Su importancia reside en el sustento de la fauna y flora silvestre, así como del poco ganado doméstico que aun se encuentra pastando por la zona, esencialmente vacuno. En las imágenes adjuntas a esta ficha se muestra un careo que deriva parte de sus aguas para infiltrarse y rezumar en un pequeño prado próximo, donde actualmente se pueden reconocer las ruinas de los corrales, restos de la era y de una cortijada denominada la Choza del Ratón, así como una hondonada donde se recogía este agua, derivada del barranco, a modo de alberca.