Entre el municipio de Serrato y El Burgo, a mitad de camino se encuentra el cruce que nos conduce a la propiedad privada del Cortijo de Rabadán.
Esta surgencia de agua rezuma junto al carril de entrada, muy próximo al cortijo. El agua es retenida, luego cruza el carril por una goma y pasa a unas 5 pilas labradas en piedra, algunas de ellas rotas y que se encuentran a la sombra de un quejigo, en un estado de total abandono.