Una vez llegados a Laroya nos adentramos, por un sendero bien señalizado, en el barranco de Laroya partiendo del Antiguo Lavadero. Durante un par de kilómetros seguimos por el camino junto a la acequia que viene del balsón y que tras dejar parte de sus aguas en el lavadero seguía hasta las casas del pueblo. Junto al balsón encontramos las ruinas de un antiguo molino. En ambos lados del barranco encontramos parcelas de cultivo con almendros con una gran pendiente, con el agua de la acequia se regaban las parcelas superiores y por filtración se iban regando las que estaban mas abajo. Hasta bien entrado el siglo XX fué la única fuente de abastecimiento del pueblo