Los pozos de cañada son construcciones cuyo cometido es el de almacenar el agua que rezuma del terreno o, bien, captar corrientes subterráneas que circulan a poca profundidad, siendo normal verlos en aquellos parajes en los que el suelo es poco permeable. El pozo que nos ocupa, que se adapta perfectamente a esta tipología, es de forma circular, con una cubierta a cuatro aguas, erigido con mampuestos y el exterior blanqueado, para acceder al interior dispone de un vano que, en su día, contó con una puerta. La profundidad es escasa y, en las dos ocasiones en que lo hemos visitado, la lámina de agua que contenía era muy somera, sin llegar a los 20 cm de altura. En la actualidad no parece que este escaso caudal tenga utilidad pero, aparentemente, no siempre fue así como podemos deducir por la gran pila que existe junto a la boca del pozo. A no mucha distancia está el Manantial del Prado Median. El acceso, cómodo y fácil, lo podemos hacer por el carril que desde Cuevas del Becerro se dirige a Serrato y, al llegar al manantial anteriormente citado, ascender por el carril de la derecha.