Desde el antiguo camino del Mulhacén, que abrieron los miembros de la comisión del enlace geodésico con África en 1879, se tiene la oportunidad de contemplar a vista de pájaro esta modesta laguna, localizada lejos de las aristas cimeras de Sierra Nevada. Su ubicación en una cubeta recrecida por morrenas, a una cota tan baja hace presumir que se formó en una etapa glaciar antigua fría.
La laguna recibe aportaciones de los cascajares del cerro de Peñón Negro del que toma nombre. A comienzos del estiaje mantiene activo un buen emisario, presentando un aspecto sumamente saludable, con aguas muy azules, si bien no excesivamente transparentes.