En la aldea de Onsares (Villarrodrigo) aparecen numerosos cortijos en su parte superior. Uno de ellos, el Cortijo de Miguel, contaba con una pequeña fuente situada en el viejo camino de la sierra, que comunicaba dichas cortijadas con el pueblo de Villarrodrigo. Entre generosas nogueras y golosas higueras, a pie de hortales serranos, generaba esta fuente una amplia red de acequias, hoy ya prácticamente desaparecidas debido al cambio de usos de las aguas de la misma. Tan sólo la leyenda que se cuenta de la fuente por aquellos lugares, es la que mantiene viva la memoria de la Fuente de Miguel.