Situado en la orilla derecha de la Cañada Pizarro, estamos ante un conjunto al que podemos conceder una cierta belleza, a pesar del estado de conservación algo deficiente que presenta en la actualidad. Consta este punto de agua de tres elementos que pasamos a describir a continuación: el manantial, que brota en el interior de una alcubilla, quedando protegido así de la posible caída de tierra desde el exterior; también posee un muro paralelo al cauce del arroyo para evitar que las crecidas dañen el nacimiento. De la alcubilla parte una cañería de barro subterránea que desagua en un pequeño lavadero situado a ras del suelo, a pocos metros de distancia, en el que varias losetas inclinadas hacen la función de piedra de lavar; también está protegido por un muro de contención levantado con mampuestos. Por último, de aquí sale otra cañería que conduce el remanente a una cercana alberca. El caudal aún tiene más aprovechamiento pues hay una tubería metálica que, teniendo su origen en la alberca, discurre enterrada por el lecho del arroyo y suponemos que tendrá como destino otros depósitos que se encuentran arroyo abajo pero éste es un extremo que no hemos podido confirmar. Tiene un acceso bastante cómodo desde la carretera de acceso a Benagalbón, una pedanía de Rincón de la Victoria; en el puente que cruza la Cañada Pizarro hay que bajar al lecho y remontarlo unos 450 m. aproximadamente.