Desde Segura de la Sierra, existe una carretera que conduce hacia la ribera del Río Trujala. Numerosos cortijos y varias aldeas, se reparten a lo largo de este tramo del río. En una curva de herradura encontramos la aldea de El Batán. «Aqui ya no queda nada, y casi nadie. Eso si, la fuente ahí sigue, esa no se pierde», cuenta una vecina mayor. Un caño con pileta, un abrevadero y un lavadero, todo ello bajo un cubierta de uralita, típica de aquellos años 60 donde se arreglaron varias lavaderos en estas sierras.