Ubicado en la ladera oriental del Cerro del Peral, separado de la carretera que une las poblaciones de Yunquera y El Burgo por una profunda cañada, el Cortijo Javier es el nombre que recibe una pequeña agrupación de edificios dedicados a viviendas y almacenes, rodeados por olivos y unos pocos nogales. Es precisamente debajo de uno de éstos donde brotaba originariamente el manantial pero las necesidades obligaron a abancalar el terreno, enterrar la surgencia y captar el caudal para conducirlo a una cercana arqueta; aquí arranca una canalización que lleva el agua a unos 15 m. más abajo, en concreto a una pileta de pequeñas dimensiones, apenas medio metro de longitud por 40 cm. de ancho. De esta última sale otra tubería subterránea que, en apariencia, se dirige a una cercana alberca que, al día de hoy, está medio arruinada y completamente seca; esta circunstancia hace pensar que el agua se pierde en algún punto de este corto trayecto o, también es posible, que sea desviada a unas terrazas con olivos existentes en la ladera de la cañada.