La apariencia externa de esta fuente difiere completamente de la que tuvo hasta no hace muchos años; de ese aspecto tenemos conocimientos por fotografías aéreas de la zona que datan de 2008. Por testimonios realizados por sus usuarios hemos sabido que el manantial brotaba y se almacenaba en una poza o, mejor dicho, en una especie de alberca a la que los vecinos acudían para utilizar el agua en riegos y, también, para abastecimiento doméstico aunque con el inconveniente de que sabia muchísimo a cieno. Para paliar esta última circunstancia, los usuarios decidieron eliminar la alberca y captar el venero mediante dos sondeos que fueron posteriormente entubados, siendo éste el aspecto que ofrece la fuente en la actualidad: en un pequeño llano, justo donde se ubicaba la alberca, se observan dos tubos de hormigón de gran diámetro, tapados con sendas planchas metálicas cerradas con candado como medida de seguridad. En ellos se almacena actualmente el caudal surgente aunque, por filtraciones, una parte se escapa embarrando las proximidades -a pesar de que ha sido cubierta por una capa de grava- y ocasionando una corriente que fluye por el monte. De la antigua instalación desaparecida, en el presente aún queda como testigo de lo que hubo un trozo de muro de la alberca, de apenas 1 metro de longitud por otro tanto de altura, en el que se puede ver que su fábrica fue de mampostería. En uno de los tubos ha sido colocada una bomba con la que se extrae el caudal necesario para actividades tales como el regadío de las distintas parcelas existentes en los alrededores. Para visitar la fuente, si se toma como punto de partida Yunquera, hay que tomar la carretera de El Burgo y, tras pasar el Puerto de las Abejas, seguir por el carril que lleva a la Cueva del Agua; una vez recorridos poco más de 600 m. se continúa por el desvío de la derecha. La fuente se encuentra al cabo de otros 300 m.