Este pequeño humedal se localiza en el cauce medio de la Rambla del Algarrobo en el lugar conocido como Cañada de Fuensalida, que es cruzada por el camino al Salar de los Canos hacia la playa. Al pie de este cauce se encuentra una meseta sobre el cauce donde existe un asentamiento rural romano, y al otro lado del cauce, sobre el llano de un meandro un asentamiento prehistórico. El tramo anterior desde la Charca del Roceipón (cauce arriba) el cauce se pierde, cegado por abancalamientos, hasta este lugar, conformando un paisaje agrario longuero, definido por parcelas largas y estrechas con abancalamiento escalonado, que aprovecha dentro de su perímetro distintas clases de tierras producto de colmataciones sucesivas de limos, donde es evidente la mano transformadora del hombre a lo largo del tiempo histórico. A partir de aquí de nuevo el cauce se pierde, apareciendo unos dos kilómetros más abajo de nuevo, con emanación de las mismas aguas que transitan filtradas, conformando un gran humedal conocido como Salar de Los Canos.
La charca se alimenta tanto por aguas subterráneas, como por entradas superficiales durante las escasas lluvias. El sistema es de régimen permanente aunque puede verse influenciado por grandes fluctuaciones en su funcionamiento hidrológico.
La comunidad vegetal que predomina en el entorno el tarajal y en menor grado, el carrizal. Este espacio de interés ecológico es, además, hábitat de la tortuga mora y de fauna propiamente acuática.