Esta surgencia de pobre caudal ferruginoso se encuentra dentro de la propiedad privada del cortijo de Tostajar, aunque también se le conoce como cortijo de Zarazua, nombre de un antiguo propietario de dicha propiedad. Este bajo caudal, que se vé aumentado considerablemente cuando las lluvias son generosas, sirve para regar un pequeño huerto y abastece a dicho cortijo para sus necesidades básicas. El lugar donde nace el agua se encuentra a unos 350 m. al oeste del cortijo y se encuentra protegido por unas chapas metálicas.