Para visitar la fuente hay que partir de Yunquera por la pista asfaltada que, teniendo su inicio en el cementerio de la localidad, se dirige a río Grande, pasando por la depuradora. Tras unos 500 m. de recorrido, nos desviamos a la izquierda por un carril hormigonado en su primer tramo que se vuelve terrizo seguidamente; en este camino sólo hay que avanzar otros 650 m. hasta llegar a un desvío en el que parte a la derecha un ramal que finaliza en una casa de campo, en la que se encuentra el manantial. Las tierras de esta finca, de propiedad privada, se extienden por una ladera de acusado desnivel que ha sido aterrazada para permitir dedicarlas a la agricultura.
El nacimiento se encuentra en el interior de una oquedad de reducidas dimensiones, aproximadamente 1 m. de altura, 1,5 de anchura y algo menos de 1 m. de profundidad; por ello, no podemos catalogarla como cueva aunque presenta muchas de sus formaciones típicas, originadas por el continuo discurrir del agua, como pueden ser estalactitas, micro-gours y paredes cubierta de calcita precipitada, aunque todo de muy pequeño tamaño. La primera vez que se contempla el manantial, la impresión es de que se está ante un rezume ya que las paredes están completamente mojadas pero, prestando atención, se escucha claramente el rumor que produce el agua al circular por las grietas de la pared. Para aprovechar ese caudal tan escaso, se ha habilitado en el suelo un hueco para almacenarlo y, mediante una tubería, conducirlo a un depósito desde el que es elevado a la vivienda.
Como, por su situación, eran frecuentes las caídas de tierra que provocaban la pérdida del manantial, el propietario de los terrenos ha construído un muro de contención para impedir esos desprendimientos y, además, ha cubierto el umbral de la cavidad con grava que evita el encharcamiento; el resultado final es el magnífico y cuidado aspecto que ofrece el manantial.
Sobre el nombre, nos han comentado a los autores de la presente ficha que, posiblemente, es de origen árabe y tiene un significado relacionado con una madre mayor o antigua. También hemos contactado con un antiguo propietario de la finca; dice esta persona que en tiempos de su abuelo, la fuente se denominaba Alberquilla de Mamao o Mamaún, indistintamente.