La aproximación al manantial se inicia en Almogía, población que abandonamos por la carretera que se dirige a la vecina Villanueva de la Concepción. Más adelante tomamos el carril asfaltado que conduce a la pedanía de Monterroso, desde la que se continúa por la pista terriza que lleva al Cerro de la Farola; cuando llevamos recorridos 1,5 km. nos desviamos a la derecha y bajamos durante 1.200 m. hasta el primer desvío a la izquierda, cuyo destino es el Cortijo de la Cajetera.
En este tramo, en la última curva antes de enfilar la cortijada, el carril se pone paralelo a un arroyo que se llama igual que el cortijo; aquí abandonamos el camino y bajamos al lecho para remontarlo por la orilla izquierda. Tras caminar apenas 40 metros llegamos a un gran pilar largo y estrecho, en cuyo frontal hay un tubo metálico a modo de caño (x= 357094, y= 4080224, z= 440); no fluye agua porque le han conectado una tubería de goma que la conduce al cortijo, donde derrama en una moderna fuente realizada con rocalla. La función de la fuente no es más que ornamental y el agua, tal como llega, desaparece por otra conducción que la lleva a una gran alberca situada bajo un talud, en la que también vierte el caudal de una mina cercana.
De regreso al pilar, detrás del frontal se ve -disimulada por el abundante matorral- una antigua canalización enterrada y cubierta por mampuestos; la podemos seguir arroyo arriba con gran dificultad hasta alcanzar la captación, en la confluencia con otra vaguada, a los 50 m. de recorrido. El lugar exacto donde brota el manantial es imposible de ver porque está oculto por todo tipo de arbustos pero la humedad del terreno y las charcas existentes en el arroyo indican claramente el sitio.