Dispone el manantial de fácil acceso que puede realizarse por la pista asfaltada que tiene su inicio junto al cementerio de la localidad y se dirige a río Grande y Tolox, entre otros destinos, para lo que cruza el Puerto del Castaño, al que se llega tras un recorrido de 2 km. De los tres carriles -ya terrizos- que de este lugar parten, se toma el de la izquierda; en el siguiente cruce, donde comienza el partido de las Viñas de Abajo, se continúa por el de la derecha pero sólo 50 m. hasta el inicio de un carril que baja a una finca privada.
Bajaremos por aquí, dejando a la derecha numerosos bancales cultivados con frutales que se escalonan en la pendiente ladera; al llegar a una nueva cadena que impide el acceso hay que girar a la derecha y buscar una gran alberca, que se encuentra un poco más allá, a no más de 30 m. El nacimiento se encuentra a poca distancia.
Una pileta de 1,40 m. capaz de mantener una lámina de 40 cm. recoge las aguas fluyentes por dos caños. Uno de ellos, el más caudaloso, se hunde en la tierra y no es posible saber dónde está la captación; el segundo caño tiene un origen cercano, algo más arriba, en una somera charca formada por filtraciones del terreno.
Del pilar parte una conducción que derrama en la alberca citada anteriormente (x=328936, y=4062437, z=454 m.); su gran capacidad viene dada por sus 6 m. de longitud, 3,5 de anchura y 2 de profundidad. Aunque está conectada con acequias, el verdadero aprovechamiento de los caudales se hace mediante tuberías que se desarrollan por los bancales aledaños. Hay una que discurre monte abajo, con destino a un edificio que se levanta a varios cientos de metros de distancia; no finaliza aquí la conducción sino que continúa bajando hasta alcanzar otra alberca que tiene doble uso; uno es el regadío de varias terrazas ubicadas aún más abajo, cerca ya del cauce de río Grande. La segunda función es abastecer otra alberca (x=328898, y=4065150), distante unos 100 m., que también riega varios bancales.