El aspecto que ofrece en la actualidad este punto de agua es lo menos parecido a una fuente o manantial que podamos imaginar: consiste en una hondonada totalmente seca, excavada al pie de un chaparro y rodeada de abundante matorral; se encuentra en la parte superior de un olivar, lindando con una zona sin roturar ocupada por monte bajo. Sin embargo, antaño la fuente -que dio su nombre a todo el paraje que la rodea- debió ser mucho más importante a tenor de un par de informaciones que hemos podido recabar sobre ella y que pasamos a exponer a continuación.
En primer lugar, un residente en el lugar nos ha comunicado que hace bastantes años brotaba el agua en tal cantidad que era conducida a un abrevadero, ubicado junto a la carretera que discurre algunas decenas de metros más abajo, en el que se abastecía el ganado que discurría por el lugar. Esta actividad dejó de realizarse y, quizás por ello, el pilar acabó por desaparecer, cosa que ocurrió hace ya mucho tiempo.
La segunda de las noticias relacionadas con la fuente se refiere a su historia, ya que es conocida desde la Edad Media. En el término de Almogía existe una fuente, la de Infante, que recibe su nombre de un personaje que a finales del siglo XVI fue redimido de su cautiverio de trece años en prisiones del norte de África, merced a un cuantioso rescate que sumió en la pobreza a su familia; como compensación a tales penurias, solicitó nuestro protagonista a las autoridades una carta de vecindad y la adjudicación de tierras y otros bienes para poder ganarse la vida. Se le concedió la petición y, precisamente, entre las «suertes» que recibió se incluía un colmenar localizado en la Fuente del Madroño.
El acceso se realiza cómodamente desde Casabermeja, por la carretera que se dirige a Almogía, pero la localización es bastante complicada.