Situado el Lagar en el partido rural de Huerta Grande, se puede acceder desde Málaga por la carretera A-7000; en la Venta Galwey se gira hacia Olías, una barriada de Málaga, y continuamos hasta el primer carril a la izquierda. A partir de aquí hay que seguir a pie pues el camino está cortado para el paso de vehículos porque entramos en una propiedad privada.
La senda que nos llevará a la mina comienza un poco antes de llegar a la casa; remontando el monte pronto alcanzaremos el grupo de espinos majuelos y chopos en el que se encuentra nuestro objetivo.
La entrada a la única galería de la mina se halla protegida por una caseta construída con ladrillos de barro, cubierta por una cúpula del mismo material; es de fábrica antigua aunque la puerta que permite ingresar en el interior es contemporánea, de metal. Dentro se ve una galería de reducidas dimensiones, unos 40 centímetros de anchura por otros tantos de altura, con el techo ligeramente abovedado; por ella fluye una débil corriente que desemboca en un depósito excavado en el suelo, en el que se ha instalado la tubería que conduce el agua al Lagar. Tanto las paredes de la galería como el depósito del suelo están cubiertos por una capa de carbonato cálcico.
Antes de llegar al Lagar, el agua se almacena en un aljibe donde se le une el caudal procedente de otra mina. Antiguamente, el último tramo de la conducción era una atarjea que desembocaba en una fuente y, seguidamente, en una alberca. Hoy día, es una tubería de material plástico la que transporta el agua hasta la fuente.