Se localizan al noroeste del Picón del Galayo, en la ladera que vierte a Arroyo Venancia. Varias veredas de ganado conducen a ellos.
Se trata de un rezume que abastece una hilera de tornajos. Los primeros son de madera y el resto metálicos.
En un día de invierno con los prados verdes, abundante agua y nieve en la cumbre del Galayo, presentan una imagen muy pintoresca.