El acceso lo iniciaremos en Málaga, de donde saldremos por la carretera A-7000; una vez pasado el Puerto del León llegaremos a un cruce en el que giramos a la derecha, en dirección a Olías. En el segundo carril de la izquierda dejaremos el coche. Bajaremos a pie por la pista, cerrada con una cadena pues es la entrada a una finca privada, hasta llegar al Lagar, donde se pedirá permiso para visitar la mina.
Ésta se encuentra en un rebaje excavado en la falda del cerro; hoy día sólo quedan las tres paredes de una alta construcción que parece un torreón. En la pared central se abre la boca de la mina, con una altura de 1’75 m. y 80 cm. de anchura; la parte inferior está tapiada para evitar la entrada de animales. La galería tiene una longitud aproximada de 4 m. con el mismo alto de la entrada y el techo abovedado; las paredes, aún estando revestidas con mampuestos, evidencian un problema: están a punto de derrumbarse debido a la presión del terreno.
Aunque la entrada a la mina está al aire libre, hay a su alrededor restos constructivos que sugieren la existencia de una alcubilla que la protegía: arcos de ladrillos y un par de pechinas que debieron sustentar una cúpula; también hay un banco corrido adosado a las paredes.
El agua de la mina fluye a un depósito realizado con una gran orza de cerámica enterrada, que funciona como decantador de arena. De aquí partía una tubería de barro -su nombre es atanor- que conducía el agua hasta la fuente que se levanta frente a la fachada del Lagar, aunque en la actualidad es una de goma la que cumple esa labor.