A unos 3.700 m. del comienzo del sendero en Miranda del Rey se llega al manantial del Salto de Padilla, habiendo pasado previamente por las cercanías de los cortijos de la Noguera y de Saralier, y por una barrera que sitúa el límite del Parque Natural.
Se trata de un manantial que surge en el contacto entre un bloque de cuarcita armoricana de apenas 0,12 km2 de afloramiento y las pizarras del Ordovícico medio.
Su caudal de entre 3 y 5 l/s y su continuidad a lo largo de todo el año hacen pensar en una conexión hidráulica de ese bloque con el conjunto de cuarcitas de la Cuerda de Despeñaperros posiblemente mediante fallas no observables claramente en superficie.
Una de las surgencias se relaciona con el núcleo de un bonito pliegue anticlinal, que suele ser una zona fracturada, por lo que permite con mayor facilidad el flujo del agua.
Al igual que el Salto del Fraile, las surgencias están captadas para el abastecimiento a La Carolina.
El agua de este manantial tiene unas características químicas que le confieren un carácter bicarbonatado magnésico-sódico, muy pobremente mineralizada y pH ácido (6,2).