El Guadiato nace en las faldas del cerro de la Caveruela, aunque la naturalidad de este nacimiento ha sido víctima del ser humano, empobreciendo su belleza con la construcción de un pozo. En este lugar se pueden encontrar gran cantidad de ranas, tortugas, sapos y, en los meses de verano, libélulas volando entre los juncos; incluso se pueden ver perdices, conejos y liebres que van a beber frecuentemente al igual que aves rapaces como buitres y águilas.
Se prolonga hacia el norte, en forma de meandros en su comienzo hasta llegar a su desembocadura en el Guadalquivir.
En verano, como la mayoría de pequeños afluentes sufre de estiaje, ya que su caudal no es muy abundante..
Es un bonito lugar para visitar, aunque en mi opinión, los caminos no están en muy buen estado. (Parte de la información de esta ficha ha sido obtenida de latizaespacial.blogspot.com.