La visita a la mina la iniciaremos en la zona de Las Virreinas, al norte de la capital; aquí da comienzo, en una rotonda bajo la autovía de circunvalación, una pista que sólo está asfaltada al principio; tras apenas 100 metros de recorrido tomamos un desvío a la derecha, junto a las instalaciones de la Sociedad Protectora de Animales. En la siguiente bifurcación, al cabo de 1,8 km. nos desviamos a la derecha por un ramal que nos deja ante una cancela. En este punto subimos por una senda que finaliza en otro carril; continuaremos por éste unos 20 minutos, hasta una cañada en cuyo cauce podemos ver el tramo exterior de la galería de la mina.
Construída con ladrillos de barro cocido, sus dimensiones son de 1,50 m. da altura y 0’70 de anchura. Si nos acercamos a la entrada veremos que tiene una longitud de 2 m. hasta una pared que la cierra, en la que se ha instalado una pequeña puerta; al otro lado continúa la galería con un tamaño almo más reducido, excavada en la roca. La oscuridad no permite ver el caudal circulante, aunque el día de la visita pudimos comprobar que no era muy abundante.
Cañada abajo se ven los restos de una antigua alberca que, sin duda, debía abastecerse del caudal de la mina; en la actualidad y como consecuencia del abandono, está casi completamente enterrada por la vegetación y la tierra que cae del monte.