Junto a las ruinas del cortijo de igual nombre, en las cercanías del puente que viniendo de Setefilla cruza el Guadalvacar a la altura del Charco del Infierno, cerca del camino que partiendo del canal de riego conduce al Priorato.
Es un manantial conocido por su caudal que desagua mediante una gavia. El abandono ha dado lugar que en la zona de descarga (como una hectárea) esté colonizada por una espesa vegetación freatofítica de zarzas, cañas, olmos, higueras, eucaliptos… que constituyen un oasis de verdor, refugio de ruiseñores comunes y bastardos, en medio de una zona desforestada de cultivos. No hemos podido acceder al interior por lo que desconocemos la infraestructura hidráulica existente.
La posición del manantial coincide con un escalón en donde terminan las calizas miocenas del Tortoniense del piedemonte de la sierra y empieza el aluvial de la segunda terraza de la magen derecha del Guadalquivir.