CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Situada a las afueras de Lora del Río, en las cercanías del antiguo puente de piedra sobre el arroyo Churre, en su margen derecha, en una explanada de vega aluvial que constituía un descansadero de ganado.
El Pilar desde hace años está abandonado, arruinado y colmatado por los sedimentos depositados por las riadas. Constituye un caso paradigmático de patrimonio hidráulico «en peligro de extincción y de olvido» pues las nuevas generaciones desconocen la importancia que tuvo para el pueblo. Según nos comenta Francisco Degado, vecino del lugar, en los años 60 aún funcionaba. En él abrevaba el abundante ganado de cabras y ovejas e incluso, a veces, toros bravos llevados a pie a las plaza donde iban a ser toreados. Su agua tenía fama y mucha gente venía a por ella con sus cántaros. Unos siete u ocho caños metálicos se alineaban sobre un frontal rectangular que tenía a su pie un pilar corrido.
Según describe de D. José Montoto (ver más adelante en otros comentarios e información adicional) este pilar era de los más conocidos y uno de los más importantes para abastecimiento del pueblo hasta la traída del agua de Los Caños, a principios del siglo XX.
El agua le debía llegar mediante una conducción que partiría del manantial (no ubicado) procedente de la inmediata terraza aluvial de la margen derecha del Guadalquivir.
Por su interés transcribimos la siguiente información:
Notas sobre el Agua en Lora del Rio a finales del XIX, de D. José Montoto, redactadas en los 70 y editado por la Agrupación Cultural Amigos de Lora y el Ayuntamiento de Lora (JOSÉ MONTOTO. 1985. “Visión de Lora del Rio a Fines del Siglo XIX”).
[…]
El servicio de agua corría a cargo de los aguadores que la traían de las distintas fuentes. La más cercana era la de El Pilar. A llenar cántaros en sus caños iban los que tenían tal oficio. Cada burro traía cuatro cántaros en las aguaderas. Había también una armadura de carro sin baranda y con doce o más compartimentos que traían otros tantos cántaros. También había aguadores que traían en “pipas” que llenaban por arriba y que desaguaban por abajo con un grifo, una buna cantidad de agua. La traían de la fuente de Miranda, del Helecho, de Buena Vista, de la Priora, del Pozo Tostado y de otras.
Al Pilar iban no pocas mujeres de la Roda Abajo, Barrio Sevilla y Morería, que traían su cántaro lleno sobre la cabeza en difícil equilibrio o sostenido en el cuadril. Para uso de limpieza y regar flores se usaba agua de los pozos.
Allá en los primeros años del siglo se hizo la primera traída de poco más arriba de los molinos del Churre. La empresa era de un tal don Miguel, médico forastero al que todos nombraban “don Miguel el de las aguas”, y Roldán el droguero del barrio Santa María. Después por 1926 o 27, siendo alcalde don Manuel de Leyva, se hizo la traída de agua de los Caños. En aquellas fechas el caudal era sobrado. Luego se ha hecho insuficiente. Y ahora se está en el trance del nuevo abastecimiento comenzado por Nicomedes Sanz y proseguido por Pedro de Leyva.
[…]
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Fuente del PILAR
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