Paralelo al límite meridional del Parque Natural de los Montes de Málaga discurre una pista forestal muy frecuentada por los deportistas, ya sean practicantes del senderismo o del ciclismo de montaña; es la que conecta, tras recorrer algo más de 8 km., el barrio de los Molinos de San Telmo con el carril que tiene su comienzo en la carretera A-7000, también llamada de los Montes o de Colmenar, a la altura de las ventas del Boticario y del Mijeño. El acceso más cómodo es entrar por este punto ya que se puede llegar con el coche hasta la cadena existente al inicio del carril que baja a los Molinos y, después, cubrir a pie los 2,8 km. que restan hasta el manantial; cuando lleguemos al desvío que se dirige al Lagar de las Pedrosas, seguimos otros 100 m. y entonces es cuando bajaremos al lecho del Arroyo de Don Ventura, que discurre a nuestra izquierda.
La vegetación dificulta la marcha pero no tendremos problemas para localizar la débil corriente de agua que baja por la cañada; si la remontamos, pronto encontraremos su origen en un hueco entre varias rocas, lugar en el que hemos situado el manantial. Para comprobar si es permanente, en los últimos años han sido cuatro las visitas realizadas y siempre manaba agua.
Buscando con atención, comprobaremos que no faltan vestigios de antiguas canalizaciones, concretamente unos pocos atanores de barro que formaban una tubería. Y lo que consideramos más importante, también veremos asomando entre la vegetación y materiales arrastrados por la corriente, los restos arruinados de una alberca de reducidas dimensiones.
Sobre cuál fue la función de esta alberca poco podemos decir con seguridad pues, si alguna vez hubo huertos en la zona, en la actualidad el bosque ha invadido completamente el entorno y se ha perdido todo rastro de posibles cultivos, si es que alguna vez los hubo; sin embargo, hay un par de circunstancias que pueden darnos pistas. Un centenar de metros más arriba hemos catalogado una mina de agua; arroyo abajo, a unos 500 m., están las ruinas del Lagar de Don Ventura, del que sabemos que dispuso de una gran alcubilla, elemento que en la actualidad no existe. Nuestra hipótesis es que, antaño, la pequeña alberca almacenaba el agua del manantial y mediante una canalización de la que aún no hemos encontrado el trazado alimentaba la alcubilla del Lagar.