Sólo unos pocos sabían que eso que veían como una gran higuera situada sobre una barranquilla escondía en su interior el pozo de Magaña, un pozo situado en la margen derecha de la carretera de La Puebla a Villanueva de San Juan, a unos 3 km. de la Fuente Vieja justo a la derecha de la salida hecha por la curva para bordear el cerro de las Pilas y como a medio km antes del cortijo del Caracol. Distará un tiro de piedra del camino desde donde es perfectamente visible, no el pozo en sí sino la enorme higuera que le da cobijo así como el canalillo de mampostería que, como buen labrador, en tiempos mandó componer Francisco el Aperaó, para que en los años largos de agua el remanente del pozo no viniera a encharcar el sembrado de los alrededores.
Sus aguas fueron en sus tiempo muy apreciadas entre los moriscos de La Puebla y de las casillas, cortijos y ranchos vecinos, teniéndolas todos de entre las más afamadas del término y de las mejores para cocinar. en la actualidad debido a los productos químicos usados para la agricultura han provocado que sus aguas ya no sean las mejores.