Junto al puente del rio Guadalvacar, afluente del Guadalquivir, que en el entorno de la vecina ermita de Setefilla origina un llamativo cañón fluvial que se continua hasta este lugar bajo el nombre de «Charco del Infierno».
La descarga se asocia con un tramo de un modesto arroyo, de unos 800 m, que discurre entre fincas de cultivos de riego antes de desaguar en el Guadalvacar por su margen izquierda. Asociado al tramo de descarga se desarrolla vegetación de ribera con especies freatófitas e hidrófilas como zarzas, menta poleo, higueras, juncos, olmos, etc.
Una manguera de goma y una antigua bañera acondicionada como bebedero son los únicos elementos instalados para su aprovechamiento.