CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
La Salina Grande forma parte de un conjunto de tres salinas que integran las Salinas del Navazo, dos desaparecidas y muy próximas, y asociada al Cortijo de la Salina: la Salina Grande, o «de la Troya», que ocupaba 8 300 m²; la Chica, también conocida como «La Salinilla» con 3 700 m²; y la de Juan González, que ocupa en la actualidad 27 500 m².
Están localizadas al oeste de la localidad de Sierra de Yeguas en las inmediaciones del arroyo de la Albina y a la carretera A-4056 en el p. k. 65, a solo 900 m de la línea límite con la provincia de Sevilla, formaba parte del partido salinero de Sevilla, y la localidad del marquesado de Estepa
Por su configuración y materiales con los que estaba construida, la Salina Grande probablemente puede remontarse su origen a la Antigüedad, quedando como huella la existencia de piletas de piedras de grandes dimensiones en el cortijo de Las Salinas. Perteneciente a la Corona, y de cuya importancia da idea que fue visitada por el rey Felipe IV.
En las respuestas generales del Catastro de Ensenada (1751) se menciona su explotación. A principios del siglo XXX aparece como perteneciente a la Real Hacienda. A mediados del siglo se adscribe al Partido Salinero de Sevilla y junto con la próxima Salina de Rejano suministraban a los alfolíes de Osuna, Campillo y Olvera, cubriendo una importante área de las provincias actuales de Sevilla, Cádiz y Málaga. Disponían de importantes infraestructuras, lo que hoy se denomina Cortijo de Las Salinas, edificios para almacén con muros de enorme grosor, casa de administración, cuadras y residencia para los trabajadores. Desde allí se hacía la distribución a los alfolíes (alfories para los salineros locales), algunos situados a 60 km de distancia. Madoz (1845-50) menciona la existencia de una fábrica de sal, por entonces propiedad de la familia de los Gonzálves.
En el Bosquejo Planimétrico del término municipal 1873 (ver imagen) aparece representada la Salina Grande junto con el Cortijo de la Salina y una noria que abastecía desde un pozo a las eras o pozas de cristalización. En los trabajos del Parcelario Catastral de 1942 son dos: las salinas la Grande, y la salina Chica, o La Salinilla, ésta también propiedad de la familia Gonzálves, localizada en sus inmediaciones al oeste, cada una con una noria. El Vuelo Americano de 1956-7 muestra la complejidad de estas salinas, cada una de ellas con sus casas salineras, norias y otras instalaciones, con ciento veinte pozas la Chica y cerca de trescientas la Grande. La salina Chica se abandona en 1980 y en esa época la Grande empieza a reducir su tamaño, afectada por la pérdida de agua que sufren sus dos pozos por la apertura de una nueva salina aguas arribas. Sus últimos explotadores, el salinero de Pedrera Eduardo Gómez y su hija, orientan su aprovechamiento a la venta de salmuera o agua sal, dado el alto contenido en sales de sus aguas (140 g/l). En 1999 se abandona la explotación y poco después desaparecen sus restos, conservando como huella de la actividad salinera el cortijo, con el alfolí ahora adaptado como vivienda del propietario.
Territorio y Paisaje. La declinante huella de la actividad salinera en el Marquesado de Estepa y en la Villa de Osuna y sus pueblos. Antonio Fajardo de la Fuente (Geógrafo).
Información adicional en el documento: Dirección General de Bienes Culturales. Inventario de Arquitectura Popular 1992-1997. Cortijo las Salinas, 1992.
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Salina GRANDE
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