Se trata de un manantial con una mínima arquitectura, consistente en una pequeño depósito de planta rectangular o cuadrada que, a manera de arca, recoge sus aguas. Este tipo de estructuras es típico en esta zona, por ejemplo, las fuentes del Alguacil y de la Mosca, entre otras.
El estado de conservación es malo, se observan diversas fracturas y fisuras en sus materiales de construcción, y su entorno se encuentra cubierto de vegetación, hasta el punto de hacer difícil la visión de la fuente.