La aproximación al Lagar de Las García lo iniciaremos en la capital malagueña, de donde saldremos por la carretera A-7000. Coronado el Puerto del León, 1 km. más adelante la carretera presenta sendos carriles a ambos lados. El de la derecha es el que nos interesa pero, como entra en una propiedad privada, el paso está cortado por una cancela; el largo y pronunciado descenso finaliza ante las viviendas del viejo Lagar.
Un corto sendero sombreado por un emparrado nos lleva ante dos albercas comunicadas entre sí, en las que se advierten dos fases constructivas caracterizadas por los materiales empleados; en la parte inferior de los muros, de escasa altura y muy antiguos, son evidentes los mampuestos mientras que en la superior se utilizaron modernos ladrillos con intención de recrecer las albercas y aumentar el volumen de agua almacenada. Las dos son iguales, con unas dimensiones de 3,75 m. de longitud por 2 de anchura.
El suministro procede de unos pocos metros más arriba, de una corta zanja tapada con una chapa en la que se retiene el flujo que surge por uno de sus extremos; seguidamente es conducido a las albercas. Los caudales recogidos se emplean en el riego de algunos huertos que se distribuyen por el entorno.
El nacimiento no suele secarse aunque, tras las temporadas de lluvias escasas, suele ocurrir que durante el día la corriente disminuye hasta el extremo de casi desaparecer, recuperándose a la llegada de la noche. Esta circunstancia puede deberse a que, al ser tan escaso el flujo circulante, el calor del día lo evapora mientras que, por la noche, la bajada de la temperatura permite que se restablezca la corriente.