Se trata de la fuente por excelencia de la ciudad, que es casi un símbolo para sus ciudadanos. Está situada en la céntrica Puerta de Purchena, y ha sido testigo de las idas y venidas de la ciudad en los últimos dos siglos.
Se trata de una fuente con un pilar de forma hexagonal del cual salen tres pequeñas piletas utilizadas como abrevaderos. La fuente es pequeña, alcanzado el metro y medio de altura. El pilar de la misma tiene una pequeña placa, añadida en el año 2005 que dice: » La Puerta de Purchena no tiene puerta pero tiene un hechizo para que vuelvas».