CATÁLOGO
Manantiales y Fuentes de Andalucía
Coordenadas UTM (ETRS89)
Se localiza en plena zona de marismas de Doñana, junto a la confluencia del Caño de La Madre con el Caño de Guadiamar. Resulta un caso representativo de afloramiento difuso de aguas subterráneas que da lugar a un hábitat húmedo colonizado por una potente mancha de carrizal que contrasta vivamente en medio de la marisma estival, cuarteada y reseca. Durante la estación húmeda todo el terreno es inundado por las aguas pluviales invernales para volver a singularizarse en el verano siguiente.
Para proteger la vegetación del ganado la zona se encuentra vallada.
Dentro del perímetro se encuentran al menos dos zacallones -excavaciones- en los que las aguas subterráneas afloran a superficie de manera patente sirviendo de abrevadero a la fauna. La salinidad actual de sus aguas suele oscilar entre los 4000 y los 5000 mS/cm.
En el pasado tuvo pozo y pilar ganadero, que fueron desmantelados en la década de los 90, y funcionaba de manera artesiana vertiéndose el agua que rebosaba directamente a los pilares que había tallados en piedra ostionera. Con las explotaciones del acuífero de las marismas este ojo, junto a otros próximos como el de Chujarro y Caño Dulce, dejaron de manar.
Según parece, en opinión de E. Custodio, estos «ojos» corresponden a descargas de aguas subterráneas de procedencia más bien local, dentro del contexto general del gran acuífero regional que se extiende por Doñana y la margen derecha de las marismas del Guadalquivir.
Antaño el pozo manante alimentaba una serie de pilares rectangulares tallados en piedra ostionera natural de la costa noroccidental gaditana. Se supone debieron ser traídos desde ese lugar hace tiempo por vía acuática (ver foto).
Como se ha dicho, en la década de los 90 la administración del Parque Nacional trasladó estos pilares al centro de información del Acebuche, en donde se encuentran como maceteros.
En opinión de A Rodríguez-Ramírez y Carmen Contreras, este ojo de Juncabalejo constituye la evidencia del pozo más antiguo existente en las marismas de Doñana. Aunque no se atreven a datar su antigüedad lo consideran muy anterior al siglo XX.
Para más información: «Hombre y Agua en las Marismas de Doñana: usos y tradiciones». A. Rodríguez-Ramírez y Carmen Contreras. Actas del SIAGA. Serie Hidrología y Aguas Subterraneas Nº 30. IGME 2012
No es posible entender y explicar la ocupación histórica de la marisma sin el concurso de estos «ojos» que ofrecí¬an la necesaria agua para abrevar el ganado. En buena medida la articulación del territorio se ha realizado condicionada por estos puntos de agua.
Buena prueba de este hecho es el llamativo «quiebro» existente en la línea de delimitación municipal entre Almonte y Aznalcázar, y la coincidencia en este ojo de tres Términos Municipales (Almonte, Hinojos y Aznalcázar) que se explica para posibilitar gozar a los tres municipios de las aguas del ojo.
Este ojo, junto al del Chujarro, posee un notable valor medio ambiental. La mancha de carrizal que en ellos se desarrollan bajo la protección de una valla ganadera posibilita la presencia de una interesante avifauna que encuentra en estos lugares refugio, alimento, agua y lugar donde criar, formándose en los mismos importantes núcleos coloniales.
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Ojo de JUNCABALEJO
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