Este manantial solo tiene poco más de veinte años de vida. Surgió al arreglar la carretera N-435 a la altura de la aldea de Traslasierra en el año 1992. Al romper la roca de la montaña, los trabajadores vieron que manaba el agua y probaron a beber, vieron que era potable y que el venero era constante. Así que dos o tres años más tarde el ayuntamiento de El campillo lo acondicionó de manera que ahora hay dos fuentes muy próximas una a la otra, justo en la cuneta de la carretera.